El escritor granadino Ángel Ganivet, que añoró la luz de Granada hasta el punto de suicidarse en las frías aguas de un río de Letonia, solía decir que "una pintura es un poema sin palabras", y para mí, ocurre lo mismo con las vistas de los lugares donde he vivido o a los que he viajado. Siento la necesidad vital de capturar las poesías visuales que aparecen por el camino. Y también siento la necesidad de transmitir esa pasión por las imágenes, que a su vez lleva a crear piezas literarias de gran calidad, como demostrará el libro que editamos con los textos de nuestros alumnos.